Episodio 26: Cómo dejar de ser perfeccionista con tu TFG

Si te empeñas en hacer las cosas perfectas, pero no avanzas, no cumples tus objetivos y nunca te pones con tu TFG, el programa de hoy es para ti.

Voy a explicarte cómo dejar de ser perfeccionista con tu TFG y avanzar a pesar de los problemas que te puedan surgir por el camino.

En este episodio te contaré:

  • en qué enfocarte para no abandonar tu TFG
  • cómo avanzar con tu trabajo a pesar de los problemas
  • cómo dejar de obsesionarte por hacerlo todo perfecto

Dale al play y que lo disfrutes 🙂

Si eres de l@s que prefieren leer, te he preparado un resumen de lo que he hablado en este episodio.

Ya conoces (porque te lo he dicho en episodios anteriores) cuál es mi opinión sobre el perfeccionismo: es malo.

Bueno, si tú te consideras una persona perfeccionista y sacas tus proyectos adelante, alcanzas tus objetivos y tu TFG ta va viento en popa, no soy quién para decirte que cambies. Si ser perfeccionista te funciona, sigue así.

Ahora, si te consideras un (una) perfeccionista, pero no cumples tus objetivos, sabes que tienes que ponerte con el TFG, pero pasan los días y no haces nada, sientes que te has bloqueado y no avanzas, entonces tienes un problema.

Y el problema que tienes lo causa tu perfeccionismo. Si quieres avanzar y terminar tu TFG, necesitas cambiar.

Te voy a dar seis consejos que he encontrado para dejar de obsesionarte con hacer un TFG perfecto.

Por si acaso aclaro: no soy ninguna especialista en conductas humanas, pero los consejos que hoy comparto contigo me han ayudado y espero que te puedan servir a ti también.

No te enfoques en los resultados

Céntrate en el proceso. Eso es muy importante sobre todo en los proyectos a medio o largo plazo.

Ya lo hemos hablado mil veces: el TFG es un proyecto grande, por lo menos a medio plazo.

Si te enfocas en el resultado final, es decir, en el TFG acabado, perderás de vista y subestimarás el proceso por el que necesitas pasar para conseguir ese resultado.

Si te obsesionas en que lo que importa es tener el TFG acabado, corres el riesgo de obviar un elemento clave para conseguir lo que quieres: todas las tareas que necesitas hacer para terminar tu TFG.

Para llegar a ese resultado final que tanto deseas, necesitas pasar por un proceso que consiste en ir cumpliendo una serie de objetivos pequeños.

Así que de momento olvídate del TFG terminado y centra todas tus energías en el proceso que tienes que pasar.

Lo que importa es que trabajes en tu proyecto cada día, que planifiques tareas pequeñas para no tirar la toalla en los días malos y que establezcas objetivos enfocados en el proceso y no en el resultado (te hablo más de esto en el episodio 24 que puedes escuchar AQUÍ).

Ten en cuenta que en los días malos no vas a conseguir grandes resultados. Incluso puede que no consigas ninguno. Pero si lo importante va a ser el proceso (como, por ejemplo, abrir el ordenador y trabajar en tu TFG durante 15 minutos), podrás cumplir tu objetivo y mantener tu rutina.

Te animo a que taches en calendario cada día en el que te pones con tu TFG. Te va a animar mucho ver como crece esa cadena de los días tachados. Querrás mantenerla e ir tachando los días, así que te pondrás con tu trabajo a diario.

No te enfoques en los problemas

En cualquier proyecto surgen problemas. Es algo inevitable. Y más si hablamos de proyectos a medio o largo plazo.

Ya puedes trazar un plan superperfecto, pero la vida es impredecible y puede que tu precioso plan no se cumpla tal y como tú lo habías previsto.

Imagínate que has pensado buscar bibliografía para tu TFG y, por lo que sea, encuentras muy poca.

Evidentemente eso es un problema.

Si te centras solo en ese obstáculo y te obsesionas con que tu TFG ya no va a ser perfecto, a veces pierdes de vista las soluciones.

No puedes prever todos los problemas que puedan surgir por el camino, pero sí puedes avanzar a pesar de ellos.

En el caso de poca bibliografía, puedes arrancar trabajando con los materiales que has encontrado. Por muy pocos que sean puedes leerlos, sacar ideas o las posibles citas. Trabaja con lo que tienes y céntrate en avanzar a pesar del problema que te ha surgido.

Por supuesto, también puedes buscar soluciones.

¿Qué puedes hacer para encontrar más materiales para tu trabajo?

A lo mejor puedes contactar con tu tutor o tutora. Ya sé que no siempre es posible porque no siempre responden a tus mensajes ni resuelven tus dudas, pero sí hay tutores que lo hacen, así que es una posible solución a tu problema.

Otra opción es contactar con compañeros de años anteriores. Hay grupos en Facebook sobre el TFG en los que suele haber gente que ya ha hecho el TFG o lo repite. A lo mejor te pueden indicar dónde buscar bibliografía.

También puedes hablar con los compañeros de tu curso y pedirles ayuda. Lo mismo se han topado con el mismo problema y ya han encontrado la solución. Si no es así, podéis buscarla juntos. Una cabeza no es lo mismo que varias.

Una buena idea sería también hablar con los bibliotecarios de la biblioteca de tu centro. Te pueden orientar e indicarte bases de datos donde buscar materiales.

Así que, en vez de centrarte solo en el problema, por un lado, intenta avanzar a pesar de ello y, por otro, busca soluciones.

Y, sobre todo, no pierdas tiempo en preocuparte por adelantado.

Entiendo que hacer el TFG sea una tarea nueva para ti y que tengas muchos miedos y dudas. Pero no empieces son los «y sis»: y si no encuentro la bibliografía, y si solo encuentro artículos en inglés y yo no sé inglés, y si…

Con esos «y sis», que a lo mejor ni siquiera van a pasar, al final te agobias, pierdes la motivación y la energía, y empiezas a procrastinar.

Cuando te topes con un problema (tanto si es imaginario porque te preocupas por adelantado como si es real), haz lo siguiente:

1. Define tu problema lo más específico que puedas.

Por ejemplo, no encuentro suficiente bibliografía.

2. Piensa qué puedes hacer para solucionarlo.

Pedir ayuda a tu tutor, a tus compañeros, al bibliotecario de la biblioteca de tu centro, buscar más bases de datos en Google…

3. Decide qué vas a hacer.

¿Por dónde vas a empezar? ¿Con quién vas a hablar primero? ¿Y luego?

4. Decide cuándo lo vas a hacer.

¿Cuándo vas a hablar con tus compis? ¿Cuándo vas a ir a la biblioteca? ¿Cuándo vas a escribirle a tu tutor? Planifica días concretos.

Te aviso: la única respuesta válida para la primera acción es YA.

No lo pospongas, no te digas que ya lo harás algún día. Empieza a buscar soluciones ya.

No te enfoques en lo que te va a decir tu tutor

No te lo tomes como algo personal cuando tu tutor te cambia muchas cosas en tu TFG.

Eso no significa que tu trabajo sea un desastre ni mucho menos que vayas a suspender. Simplemente significa que debes corregir ciertos errores. Nada más.

En vez de preocuparte por adelantado qué te va a corregir tu tutor y si van a ser muchas cosas, céntrate en el trabajo. Céntrate en lo que puedes hacer aquí y ahora, y de momento olvídate de lo que te va a decir tu tutor.

Además, pensándolo bien, si tu tutor puede corregir tu TFG antes de que presentes la versión final, genial. Así debería ser.

Es mejor eso, aunque tengas que cambiar cosas, que entregar la versión final sin saber si está bien.

Si tienes la oportunidad de que tu tutor te vaya corrigiendo partes de tu trabajo (o por lo menos que lo vea antes de que lo entregues definitivamente), aprovéchala.

No te amargues por adelantado qué te va a decir y si te va a cambiar muchas cosas. Si te indica que hay errores, los corriges y ya está. Gracias a eso, te salvas de presentar el trabajo con un error grave.

No te enfoques en hacerlo perfecto

Suena obvio, sobre todo si quieres dejar de ser perfeccionista, pero no siempre es fácil de ponerlo en práctica.

No te empeñes en hacer un TFG perfecto, céntrate en hacerlo. En ponerte cada día y avanzar cada día.

No empieces con que te animo a que lo hagas mal. De hacerlo mal a hacerlo perfecto existe un enorme abanico de posibilidades y de matices, ¿no crees?

Si te obsesionas con hacer un trabajo perfecto, corres un gran riesgo de bloquarte y de abandonarlo.

Enfócate en avanzar, en hacer, en ponerte cada día. No en si lo haces perfecto.

Hay días en los que las cosas no salgan como tú quieres, muchas tareas te saldrán mal y no tendrás ganas de seguir trabajando. No importa.

Lo que importa es ponerte a pesar de que el día no acompañe y seguir trabajando en tu TFG.

Así mantienes el hábito y la disciplina. Y acuérdate de que sin la disciplina es muy difícil completar con éxito un objetivo a largo o medio plazo.

Acuérdate de dividir la elaboración de tu TFG en tareas pequeñas. Lo suficientemente pequeñas para que no te dé pereza hacerlas incluso en los días malo (ya he hablado de esto AQUÍ y AQUÍ).

Y no te flipes, y no pretendas que todo te salga perfecto a la primera. Si es tu primer trabajo de investigación, necesitas aprender a hacerlo y eso implica cometer errores.

No te enfoques en que vas a suspender

Entiendo que estés asustado si hacer el TFG es algo nuevo para ti. Entiendo que sientas incertidumbre y que empieces a comerte la cabeza que a lo mejor vas a suspender.

Pero no entres en el bucle de los «y si». Y si tu tutor no te lo corrige. Y si no te responde a tu correos. Y si lo haces todo mal… Para.

Todos estos escenarios catastróficos en realidad son una película que te estás montando tú solito (o solita) en la cabeza.

Y digo yo: ¿por qué, en vez de seguir montándote esa peli de terror, no te imaginas una más agradable y con un final feliz?

Todos estos escenarios horribles todavía no han sucedido. Y no sabes si van a suceder.

Será más productivo y más constructivo pensar en algo bueno y enfocarte en que vas a aprobar.

Estás haciendo todo lo posible para hacer un TFG decente y aprobar, así que no te amargues la vida.

Céntrate en lo positivo para mantenerte motivado. No te machaques gratuitamente. Si es que lo más probable es que apruebes.

Cuidado con lo que te dices a ti mismo (o a ti misma). Si no paras de criticarte y de machacarte, normal que al final te sientas desanimado, desmotivado y con una energía de mierda.

Ya puesto a imaginarte algo, imagínate algo bueno.

No te enfoques en el tiempo que debes ponerte

Solemos subestimar lo que podemos hacer en un cuarto de hora y nos empeñamos en los bloques de trabajo de una hora.

Parece que si no estás plantado delante del ordenador por lo menos una hora, es tontería ponerte porque no vas a hacer nada.

No es así.

Con lo 15 minutos al día se puede hacer maravillas. Sobre todo vas a crear el hábito y la disciplina de trabajar a diario.

Puede parecer contradictorio, pero se avanza mucho más rápido a pasos más pequeños.

Céntrate en pasos pequeños, pero firmes y que los hagas a diario.

Lo importante es ponerte y cumplir la tarea que te has planificado.

Ten preparadas tareas pequeñas de 15 minutos para arrancar.

Y no busques un momento perfecto para ponerte con tu TFG, porque los momentos perfectos nunca llegan.

Es mejor aprovechar un cuarto de hora que esperar a que tengas dos horas libres y al final no ponerte.


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Nos escuchamos el lunes que viene. ¡Hasta entonces y que pases muy buena semana!