Episodio 25: 7 razones por las que no es bueno ser perfeccionista

Aunque a primera vista parece que ser perfeccionista es algo bueno, en realidad no lo es. Obsesionarte con hacer un TFG perfecto te puede perjudicar más que ayudarte a sacar una buena nota.

Hoy te daré 7 razones por las que no es buena idea ser perfeccionista.

En este episodio te contaré:

  • por qué no es bueno ser perfeccionista (a pesar de que la sociedad nos enseñe lo contrario)

Dale al play y que lo disfrutes 🙂

Si eres de l@s que prefieren leer, te he preparado un resumen de lo que he hablado en este episodio.

El gran mito del perfeccionismo

En nuestra sociedad ser perfeccionista está bien visto.

¿Quién no quiere hacer las cosas perfectas? A todos nos gusta que los demás piensen que todo lo que hacemos lo hacemos de gran calidad.

Decir que eres perfeccionista significa que eres un gran profesional. Es algo bueno.

Relacionar el perfeccionismo con una calidad excelente y una característica positiva es la gran trampa de nuestros tiempos.

Yo he sido perfeccionista y te aseguro que eso me ha traído más penurias que beneficios.

Convertirme en una imperfeccionista (aunque todavía las ganas de tener que hacerlo todo perfecto de vez en cuando asoman la cabeza) ha sido para mí mucho más liberador. Me ha permitido hacer muchas más cosas.

El gran error de una persona que es perfeccionista es pensar que, si deja de serlo, va a tener que hacer las cosas mal. A nadie le gusta hacer las cosas mal.

Ser imperfeccionista no significa que seas un chapuzas. Simplemente se trata de hacer las cosas lo mejor que puedes, pero sin empeñarte en la perfección.

Sé que cuando llevas toda la vida convencido de que ser perfeccionista es lo mejor que te ha podido pasar, es muy difícil cambiar el chip y cambiar tus hábitos. Desde luego no es algo que se consigue de la noche a la mañana.

Pero sí es posible dejar de empeñarte en hacerlo todo perfecto. ¿Cómo? Hablaremos de esto en el próximo episodio.

Hoy voy a compartir contigo 7 razones por las que no es bueno ser perfeccionista.

1. Procrastinas

Si te empeñas en hacer las cosas perfectas, al final te bloqueas y no haces nada.

¿Por qué pasa eso?

Porque tus expectativas suelen ser tan altas que te paralizan. Te pones objetivos enormes que te bloquean.

Si tu objetivo es hacer un TFG perfecto, con una investigación perfecta, redactado de forma impoluta, etc., es muy probable ese objetivo perfecto que te has impuesto te asuste.

Al final te bloqueas, no te pones con el trabajo y lo pospones de un día para otro. Lo quieres hacer tan perfecto que al final no haces nada.

2. Crees que bueno es malo

Para un perfeccionista bueno nunca es suficiente.

O hace un TFG perfecto o piensa que va a entregar un churro mal hecho.

Si para ti bueno no es suficiente, entonces caes en la trampa de que lo perfecto se convierte en tu punto de partida. Es decir, es tu nivel más bajo, partes de la perfección y en tu cabeza no cabe nada más. O haces un TFG perfecto o no lo haces.

Con esa tensión, esa expectativa tan grande, esa obligación de tener que hacerlo perfecto, es muy difícil arrancar.

Y es normal que, si partes de la perfección, si yo te digo que hagas un buen TFG, pienses que te estoy animando a hacer un mal trabajo.

Créeme, entre perfecto y malo hay mil matices.

3. No te permites aprender

Cuando quieres hacer las cosas perfectas, no te permites fallar, no te permites cometer errores con lo cual no te permites aprender.

Cuando te enfrentas a una tarea que nunca has hecho, como puede ser hacer el TFG, es normal que no sepas hacerlo. Lo más normal del mundo es que cometas errores por el camino.

Si nunca has hecho un trabajo de investigación, si nunca te has enfrentado a un TFG, no puedes pretender que te salga perfecto a la primera.

Te tienes que permitir aprender a hacer ese trabajo. Y aprender a hacer algo implica fallar y cometer errores.

Así que no te lo tomes como algo personal cuando le envías a tu tutor el TFG para que lo corrija y te lo devuelve lleno de notas. Eso no significa que tu trabajo sea un asco. Solo que necesitas corregirlo. Y estarás de acuerdo conmigo que es mejor corregir mil veces un borrador cuando todavía estás a tiempo que presentar la versión final llena de errores.

4. Te enfocas solo en el resultado

En vez de enfocarte en el proceso, te centras solo y exclusivamente en el resultado final.

Es decir, en vez de tener en cuenta todo el proceso que implica hacer el TFG (que es un proceso relativamente largo), solo piensas en que la versión final de tu TFG tiene que ser perfecta.

Eso frustra mucho y puede hacer que te bloquees.

Si solo esperas el resultado final, ya puedes tener una motivación inquebrantable para aguantar un trabajo continuo de casi tres meses.

Es mucho más placentero y efectivo dividir el proceso de hacer tu TFG en minitareas e ir realizándolas cada día.

Además, no siempre puedes controlar los resultados. A veces pasan cosas que no puedes controlar. Obviamente, si cumples todos los requisitos de la guía, es muy probable que apruebes el TFG sin problemas, pero puedes sacar menos nota de lo que pensabas. Si eres un perfeccionista, eso sería para ti un fracaso.

No puedes determinar tu valor solo por el resultado final que, encima, no siempre puedes controlar.

Sin embargo, si te centras en el proceso, si sabes que has trabajado, has hecho lo mejor que has podido, aunque saques menos nota, te vas a sentir bien.

5. Nunca está contento (o contenta)

Te lo digo por experiencia. Cuando era muy perfeccionista, nunca estaba contenta con lo que hacía. Ningún resultado me satisfacía. Aunque los demás me decían que había hecho buen trabajo, yo no me lo creía.

Cuando eres perfeccionista, solo te fijas en lo malo. Todo lo que haces siempre te parece malo, piensas que siempre se puede mejorar (y no me refiero a una mejora sana, de aprendizaje), sino que jamás estás contento con tu trabajo.

Está muy bien fijarse en los errores para aprender de ellos, pero también hay que fijarse en lo que está bien y celebrar los éxitos, por muy pequeños que sean.

El perfeccionismo te impide alegrarte por un trabajo bien hecho porque siempre lo ves todo negro y eso es una amargura de vida.

6. Eres inflexible

Si eres perfeccionista casi seguro piensas que o haces algo perfecto o ni te pones. Que no sabes hacerlo de otra forma.

Esto es el primer pasito para bloquearte y no entregar el TFG a tiempo. ¿Sabes por qué?

Porque cuando eres perfeccionista te inventas un plan perfecto y o ese plan se cumple o no haces nada. Te pongo un ejemplo.

Digamos que tu plan ponerte con el TFG dos horas cada día (porque para ponerte 15 minutos de mierda no te pones). El lunes tu plan se cumple porque te pones tus dos horas, el martes también, pero llega el miércoles y resulta que sales tarde del trabajo, estás cansado y no tienes fuerzas para estar dos horas con el TFG. Entonces, ya que no eres capaz de cumplir tu plan superguay, no haces nada.

No te pones 10 minutos porque eso no entraba dentro de tu plan. Tu plan eran dos horas, así que o trabajas con el TFG dos horas o no trabajas.

La mala noticia es que la vida es impredecible, los imprevistos ocurren, tu motivación falla y tu fuerza de voluntad merma. Si no eres flexible y solo te pones a trabajar cuando se cumplen todas las condiciones que te hayas inventado, me temo que no te vas a poner nunca.

Te aseguro que la gente que se enfoca en el proceso, en hacer sus tareas pequeñas aunque no sean perfectas, cumple sus objetivos más a menudo y llega mucho más lejos que los que trazan un plan perfecto, pero luego no hacen nada porque su plan no encaja en su día a día.

7. No te arriesgas

Juegas a lo seguro, juegas a no perder.

Tienes las expectativas tan altas que te da miedo cometer un error. Porque, claro, si cometes un error, ya no eres perfecto.

Ya que no te permites experimentar, jugar, aprender, no te arriesgas en nada, no buscas nuevas soluciones.

Te da tanto miedo cometer un error, probar una solución nueva y ver que no funciona, que arriesgarte, probarla y que resulte un éxito. Tú te quedas en lo seguro y juegas a no perder.

Por eso tampoco te permites ser creativo. Porque no quieres cometer errores.

Es triste, pero por culpa de tu perfeccionismo no te permites evolucionar y crecer.


Si este podcast te gusta y te parece útil, por fi, házmelo saber: pon un comentario o una valoración en iVoox o en iTunes, o sigue mi programa en Spotify. También puedes compartirlo con tus compañer@s. Millones de gracias de antemano.

Y gracias por estar allí al otro lado de la pantalla, porque sin vosotr@s esto no tendría sentido.

Nos escuchamos el lunes que viene. ¡Hasta entonces y que paséis muy buena semana!