Episodio 24: Qué es un plan de emergencia y para qué lo necesitas

Hacer el TFG es un objetivo a medio plazo, es decir, no lo puedes tener listo de un día para otro. Conseguir tu objetivo (que es presentar el TFG) depende de muchos factores, pero uno de ellos y muy importante es tener un plan de emergencia.

¿Qué es eso? Te lo explico en este episodio.

En este episodio te contaré:

  • qué es un plan de emergencia
  • por qué es importante tenerlo para cumplir los objetivos de medio o largo plazo
  • para qué necesitas un plan de emergencia cuando haces el TFG
  • cómo detectar los momentos en los que empiezas a procrastinar
  • qué planes de emergencia me he inventado yo

Dale al play y que lo disfrutes 🙂

Si eres de l@s que prefieren leer, te he preparado un resumen de lo que he hablado en este episodio.

Qué es un plan de emergencia

Es cualquier plan que debes elaborar para ayudarte a conseguir tu objetivo cuando tu motivación decaiga.

Es decir, tu objetivo es hacer el TFG y presentarlo en la fecha indicada para ello. Para conseguirlo planificas tus acciones y te propones realizarlas cada día.

Eso está muy bien, pero cuando planificamos nuestro objetivo, no solemos tener en cuenta los días malos. No pesamos por adelantado qué haremos cuando no nos apetezca ponernos con nuestro objetivo.

Para eso sirve el plan de emergencia, para determinar qué harás cuando no tengas ganas de ponerte con el TFG.

Gracias al plan de emergencia sabrás de antemano qué harás cuando algún día tu precioso plan de hacer el TFG se vaya a la mierda.

Para qué lo necesitas

Cuando te propones conseguir un objetivo, al principio te sientes motivado, estás ilusionado y tienes ganas de ponerte a trabajar. Planificas todo lo que tienes que hacer y piensas que todo va a ir muy bien.

Pero luego llega la realidad, llega tu día a día y te das cuenta de que no siempre tienes ganas ni energía pasa seguir trabajando en tu objetivo.

Esto pasa sobre todo con los objetivo a medio o largo plazo (y el TFG desde luego es un objetivo así), porque los resultados no se obtienen de un día para otro. Y según pasa el tiempo nuestra energía y nuestra motivación decaen.

Créeme que llegarán días malos, días en los que te vas a sentir cansado y no tengas ganas de hacer nada.

Si no tienes un plan de emergencia para lidiar con los días así, corres el riesgo de ir postergando tu objetivo y no terminar el TFG a tiempo o incluso de abandonarlo.

Si fallas un día, no pasa nada, todos tenemos momentos de flaqueza. Pero si el segundo día te levantas sin motivación y tampoco te pones, pues ya son dos días que fallas.

Lo malo es cuando dos días se convierten en tres, cuatro o cinco. Con cada día que no te pones el riesgo de abandonar tu objetivo aumenta. El riesgo de dejar el TFG para el año que viene aumenta.

Ya sabes qué pienso sobre la motivación. Tenerla está muy bien, pero esperar que tu motivación y tu energía se van a mantener a tope durante tres meses es ser ingenuo.

Uno no suele estar motivado 24 horas al día durante los 365 días al año. No puedes esperar que todo vaya como la seda durante todo el proceso de hacer el TFG.

Otro error es esperar sentado hasta que tu motivación vuelva. Puede que vuelva, puede que no. Esperar a que te llegue la musa en vez de ponerte a hacer las cosas, aunque sea sin ganas, puede acabar en que al final no termines tu TFG nunca.

Por eso necesitas un plan de emergencia. Porque si no elaboras un plan de emergencia para los días de mierda, corres un gran riesgo de abandonar el TFG y posponerlo para el año que viene.

Por cierto, el plan de emergencia no solo te sirve para cuando no tengas ganas de ponerte con el TFG, también viene genial para los días en los que te surgen imprevistos.

Cómo detectar los momentos en los que empiezas a procrastinar

Si estás atento, podrás identificar a tiempo esos momentos en los que empiezas a procrastinar y poner en marcha tu plan de emergencia.

¿A qué momentos me refiero?

Imagínate que te has propuesto que por la tarde vas a buscar artículos para tu TFG. Pero cuando vuelves del trabajo o de las clases, te sientes cansado y no te apetece ponerte ni lo más mínimo. Piensas que por un día no pasa nada y no te pones.

Como ya te he dicho, si un día estás cansado y te das un respiro, no pasa nada. Pero cuidado si esta situación se repite y se convierte en un patrón de tu día a día.

Si llevas varios días que no te pones con el TFG, cuidado porque te será cada vas más difícil reengancharte. Cuanto más tiempo lo dejas, más difícil te resultará volver a empezar.

Para no correr el riesgo de abandonar tu TFG, primero necesitas identificar los momentos en los que empiezas a flaquear. Para eso pregúntate qué haces normalmente cuando no tienes ganas de ponerte con el TFG.

Por ejemplo, tu plan era buscar los artículos para tu TFG, pero en vez de hacer eso te has puesto a ver series o a limpiar, reordenar el armario, planchar, etc. Vamos, te has puesto a hacer cualquier cosa con tal de no buscar los artículos.

Presta atención a estas actividades porque es señal de que estás procrastinando.

Si han pasado varios días en los que has fallado a tu objetivo, es el momento para implementar el plan de emergencia.

¿En qué exactamente consiste el plan de emergencia?

El plan de emergencia consiste en planificar acciones tan pequeñas que puedas hacerlas incluso en el peor de los días.

Por eso las tareas de 15 o 5 minutos son ideales para elaborar un plan de emergencia.

Es lo que te decía en el capítulo anterior. Puede parecer que ponerte 5 minutos con el TFG no sirve para nada. Pero en los días de mierda o en los días en los que te surgen mil imprevistos, esos 5 minutos te pueden salvar de abandonar tu objetivo.

Porque se trata de una tarea tan pequeña que puedes hacerla hasta en el peor de los días y así seguirás avanzando aunque sea muy poco a poco.

Esos 5 minutos te ayudarán a no romper la disciplina y mantener el hábito de trabajar en tu TFG cada día.

Ejemplos de mis planes de emergencia

Uno de mis objetivos era incorporar el deporte en mi vida.

Quería ir a nadar dos veces a la semana, pero no siempre tenía ganas de ir. Había días en los que mi motivación estaba por los suelos.

Entonces, para no abandonar y quedarme en casa, mi plan de emergencia consistía en nadar solo 10 largos (hablamos de una piscina familiar, no la olímpica). Yo me proponía ir a la piscina, hacer los 10 largos y meterme en la sauna.

Puedes pensar que ir a la piscina para hacer 10 largos es tontería, pero, en realidad, en los días de mierda esos 10 largos te salvan de quedarte en casa.

Y el hecho de que vayas es crucial. Significa que mantienes la disciplina, avanzas con tu objetivo y sigues desarrollando el hábito.

Es más, muchas veces, cuando conseguía salir de casa gracias a pensar que voy a nada solo 10 largos, al final me animaba y nadaba más. Porque una vez que estaba en la piscina, ya me daba igual.

Y para eso sirve el plan de emergencia. Es tu motor de arranque para mantener la disciplina.

Cuando escribía el libro sobre cómo hacer el TFG, había muchos días en los que no tenía ganas de escribir. Entonces, mi plan de emergencia consistía en escribir solo durante 5 minutos.

Había días en los que escribía esos 5 minutos y cerraba el ordenador porque no me sentía capaz de escribir nada más. Pero eran los que menos. Los que más eran días en los que, una vez que vencía la pereza de abrir el Word, al final me tiraba escribiendo media hora, una hora o más.

Ahora, cuidado con tareas pequeñas pero basadas en el resultado.

¿A qué me refiero con esto?

Cuando escribía mi tesis, todavía no conocía todas esas técnicas que conozco ahora y mi objetivo era escribir 250 palabras al día.

No estaba mal, pero no siempre era fácil de cumplir. ¿Por qué? Porque es un objetivo basado en el resultado, no en el proceso.

¿Qué quiero decir con eso?

Conseguir el objetivo de escribir 250 palabras significa escribir 250 palabras. No es mucho, pero en los días malos se puede convertir en una eternidad. De hecho en los días malos nunca lo conseguía.

Sin embargo, si me hubiera puesto como objetivo escribir durante 5 minutos, sería imposible de fallarlo. Sería un objetivo basado en el tiempo, en el proceso, y no en el resultado.

Sería un objetivo mucho más fácil de conseguir y, por lo tanto, mucho más apropiado para el plan de emergencia.

Es mejor decirte que te vas a poner a escribir durante 5 minutos pase lo que pase, escribas lo que escribas. Puede que consigas 250 palabras, 100, 50 o 5, da igual. Por lo menos te has puesto, has arrancado. Es imposible fallar. Con que te pongas, ya has cumplido.

Pero si te propones escribir 250 palabras, si no lo consigues porque has tenido un día malo, vas a sentir que has fracasado. Y no se trata de eso.

El plan de emergencia te tiene que motivar, no hundir.

También tengo un plan de emergencia para estas entradas. No siempre tengo ganas de escribirlas. Entonces, cuando me pasa eso, me propongo poner solo el título o los puntos de los que he hablado en el podcast.

Y funciona, porque una vez que me siento delante del ordenador, pongo el título y los puntos más importantes, pues ya lo relleno y al final hago la entrada.

Hay días en los que me da pereza grabar los podcast. Pero mi plan de emergencia para estos casos no puede consistir en grabar solo 5 minutos del programa. Más que nada porque luego es un jaleo juntar todos los audios.

Lo que hago es decirme que voy a grabar el episodio entero, pero luego ya no tengo que hacer nada más, ya puedo descansar y hacer lo que me dé la gana.

Raras veces pasa eso. Al final, cuando grabo el episodio, me siento animada y sigo trabajando en lo que toque.

Esos son mis planes de emergencia. Te pueden servir de inspiración o puedes inventarte lo que tú quieras, lo que te venga bien y lo que te funcione a ti. Lo importante es que elaboras tu plan de emergencia y lo actives cada vez que empieces a perrear con el TFG.



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