Episodio 23: Si dedicarle 15 minutos cada día a tu TFG es poco

En el podcast de la semana pasada te dije que lo mejor para hacer tu TFG sin agobiarte es dividirlo en minitareas. Cuantas más pequeñas mejor porque así no te pones la excusa de que no tienes tiempo y no te da pereza ponerte.

Lo mejor es empezar por tareas de 15 minutos o menos (incluso de 5 minutos). Entonces la pregunta es: ¿de verdad poniéndome 15 o 5 minutos al día con el TFG es suficiente para acabarlo a tiempo?

La respuesta es sí. Porque este sistema tiene truco y en el episodio de hoy te contaré cuál es.

En este episodio te contaré:

  • cuáles son los dos peros estrella en contra de las tareas pequeñas
  • qué es kaizen y por qué es bueno para tu TFG
  • cuáles son los beneficios de las minitareas
  • cuál es el ingrediente imprescindible para terminar con éxito una tarea grande

Dale al play y que lo disfrutes 🙂

Si eres de l@s que prefieren leer, te he preparado un resumen de lo que he hablado en este episodio.

Dos peros estrella en contra de las tareas pequeñas

Sé que dedicarle 15 minutos al día al TFG parece poquísimo. Antes de empezar a utilizar este método, a mí también me parecía muy poco.

Hay dos grandes peros que surgen en tu cabeza cuando piensas en tareas tan pequeñas.

1. Ponerse pa na es tontería

Parece que ponerse 15 minutos al día no sirve para nada.

Si tuviéramos una hora, eso sería otra cosa, entonces sí tiene sentido ponerse a hacer algo. Pero dedicarle al TFG el mísero cuarto de hora parece una gota en el enorme océano de tareas.

Ya que vivimos en una sociedad enfocada en la productividad y en los resultados inmediatos, nos dicen que para tener cambios significativos necesitamos hacer grandes pasos y grandes sacrificios. Que hacer poco no sirve de nada.

Es cierto que es una de las forma de conseguir tu objetivo. El problema es que se trata de una forma muy radical porque esos pasos tan grandes requieren de mucha fuerza de voluntad y mucha energía.

Cuando estamos motivados a tope, esta idea de cambios radicales nos resulta muy atractiva, precisamente porque tenemos mucha energía. Pero a la larga esa energía y esa motivación se desinflan. Nadie se siente supermotivado 24 horas al día durante los 365 días al año.

No puedes confiar solo en tu motivación para hacer el TFG. Si lo haces, te pegarás el tortazo de tu vida.

Esto se ve muy bien con los propósitos de Año Nuevo. En enero todo el mundo está lleno de motivación y energía y todos empiezan a prometerse cambios muy radicales. Si queremos adelgazar, nadie se propone hacer 15 sentadillas al día o caminar durante media hora cada día. No, decimos que nos vamos a apuntar al gimnasio y vamos a ir tres veces por semana a hacer ejercicio durante una hora.

Así pasa, que en febrero nos estrellamos contra la realidad porque en nuestro día a día no podemos seguir el ritmo de tres horas de gimnasio a la semana. No aguantamos estos pasos tan grandes, así que abandonamos nuestro objetivo.

2. A este ritmo no acabaré nunca

El segundo pero es que 15 minutos al día nos parece un proceso muy lento.

Puedes pensar que, si dispones de tres meses para hacer el TFG (o menos), dedicándole solo 15 minutos al día no lo acabarás a tiempo.

Entiendo que te surjan estas dudas, pero, créeme, avanzar con pasos pequeños funciona. Y no es porque lo diga yo, se trata de un método bastante antiguo.

Kaizen: la filosofía que te ayudará con el TFG

La idea de dividir tu objetivo en pasos muy pequeños viene de una filosofía llamada kaizen.

El método kaizen está basado en los principios de Tao Te Ching y consiste en alcanzar grandes objetivos a partir de pasos mínimos. Si te interesa, puedes encontrar más información sobre este método en el libro de Robert Maurer titulado Un pequeño paso puede cambiar tu vida.

Como ves, mi consejo de dividir el TFG en tareas muy pequeñas no viene de la nada. Está basado en este método que está comprobado y funciona. Lo he probado yo también y te aseguro que avanzar con pasos pequeños funciona.

Si sigues pensando que ponerte 15 minutos cada día no te servirá de nada, de todas formas pruébalo. No tienes nada que perder. Si estás bloqueado y no escribes, a pero no vas a ir, te lo aseguro.

Ahora, si utilizas otro método y te funciona, sigue con ello. Como sabes, yo no te voy a obligar a nada. Mi único objetivo es compartir contigo estrategias que he probado y que me han funcionado para que tú también puedas conocerlas.

Por qué las minitareas son tan buenas

Las minitareas tienen una serie de beneficios muy importantes.

No puedes fallar

Son acciones tan pequeñas que es imposible que falles a la hora de hacerlas.

Si la magnitud del TFG te asusta, divide todo el proceso en tareas tan pequeñas que hasta te parezcan ridículas. Así no te asustas ni te bloqueas. Las harás sin excusas y así avanzarás.

Tu amígdala está tranquila

Probablemente hacer el TFG sea algo nuevo para ti. Te enfrentas a una tarea desconocida que te asusta.

Y es normal que te asuste porque a nuestro cerebro no le gusta lo nuevo. Tu cerebro ama la rutina y lo conocido (aunque sean hábitos malos), y cuando intentas sacarlo de allí y hacer que cambie, se rebela.

Tu cerebro odia los cambios, así que cuando lo enfrentas a una tarea nueva, se pone histérico y activa un plan de emergencia. Bueno, la parte histérica de tu cerebro es la amígdala.

Para tu amígdala tener que hacer el TFG por primera vez es como encontrarse con una manada de leones hambrientos. Querrá que huyas.

La mejor forma para calmar la histérica de la amígdala es ponerle tareas tan pequeñas que ni se entere de que está haciendo algo nuevo.

Cómo de pequeña tiene que ser la tarea depende de cada persona. Para unos 15 minutos no es nada y para otros es un mundo. Tienes que encontrar tu medida.

La forma de comprobar si la medida que has escogido es adecuada es muy simple: si haces la tarea que te has asignado, perfecto, si sigues procrastinando, es demasiado grande.

Minitareas = minihábitos

Con las minitareas vas a generar un hábito.

El truco de este método es hacer acciones pequeñas cada día. Ya te lo indico en el título de este episodio. Se trata de ponerte 15 minutos cada día.

Tienen que ser tareas tan pequeñas que puedas hacerlas hasta cuando tu día se tuerce.

Gracias a esto vas a desarrollar disciplina y la disciplina es un factor imprescindible para realizar con éxito tareas elefante, o sea, tareas a medio o largo plazo.

Para comer al elefante, además de hacerlo bocado a bocado, necesitas pegarle un bocado cada día.

Hacer las tareas cada día te llevan a la disciplina, la disciplina genera un hábito y gracias al hábito vas a conseguir un cambio progresivo, es decir, un cambio que se va a producir poco a poco, pero te llevará a tu objetivo.

Te motivan

Si cada día consigues ponerte 15 minutos con tu TFG, eso te va a animar. Y si te sientes animado, vas a seguir trabajando.

Ahora seguro que te estás comiendo la cabeza y te sientes culpable porque no te pones. Con este ánimo de mierda cualquiera se pone a hacer el TFG.

Ahora, si cambias el chip, te asignas cada día tareas pequeñas, tan pequeñas que puedas hacerlas pase lo que pase, te aseguro que tu estado de ánimo va a mejorar.

Por fin, vas a sentir que haces algo, que has arrancado, que avanzas. Y eso hará que sigas trabajando.

Por mucha pereza que tengas, si la tarea que te has puesto es pequeñita, te vas a poner. Y una vez que te pongas, lo más seguro es que sigas trabajando más tiempo del que ta habías asignado.

Bueno, habrá días muy malos en los que harás lo mínimo establecido y ya está. Pero serán los que menos y lo más importante es que aun así en tus días de mierda te habrás puesto. Eso es lo que te acerca a cumplir tu objetivo.

Te aseguro que irás ampliando el tiempo con el que te pones con tu TFG. Los 15 minutos son solo para arrancar, para crear el hábito. Según vayas trabajando, irás poniéndote más y más. Y este el el turco más importante de las minitareas.

Ayudan a combatir el perfeccionismo

Seguro que has escuchado muchas veces la frase de «si vas a hacer algo, hazlo bien o no lo hagas».

Esta creencia, que siempre tienes que hacer todo perfecto, hace que las tareas pequeñas te parezcan una pérdida de tiempo.

Pero las minitareas ayudan a combatir el perfeccionismo que en el fondo es malo.

Si lo mínimo aceptable para ti es una hora, pero no te pones nunca porque nunca tienes esa hora, cambia. Si te empeñas en ponerte una hora al día, pero no tienes una hora al día, no puedes hacer milagros. Si de momento solo tienes 15 minutos, acepta tu realidad y aprovéchalos.

Sirven para elaborar un plan de emergencia

Por último, las minitareas vienen muy bien para elaborar un plan de emergencia.

Si todavía no sabes qué es un plan de emergencia ni para qué lo necesitas (y te aseguro que es imprescindible en tareas de medio y largo plazo), en el próximo episodio te lo cuento con detalles.


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Nos escuchamos el lunes que viene. ¡Hasta entonces y que paséis muy buena semana!