Episodio 16: Cómo tener ganas de escribir tu TFG

¿Te gustaría tener ganas de escribir tu TFG? ¿Cada día levantarte rebosando energía y deseando ponerte con tu trabajo?

Te diré algo: esto no va a pasar.

Si esperas estar supermotivado (o supermotivada) y a tope de energía durante todo el proceso de elaboración de tu TFG, buena suerte. Ya puedes esperar sentado (o sentada) para que te llegue esa motivación mágica que te mantendrá animado (animada) durante meses.

Pero estamos de acuerdo en que, con motivación o sin ella, necesitas escribir tu TFG si quieres presentarlo a tiempo. Necesitas disciplina y eso implica escribir aunque no te apetezca.

La buena noticia es que puedes escribir tu TFG aunque no tengas ganas de hacerlo.

En este episodio te contaré:

  • por qué no vas a tener ganas de escribir
  • cómo ponerte manos a la obra aunque no te sientas motivado
  • un truco infalible para engañar a tu cabeza y crearte un hábito de escribir cada día

Dale al play y que lo disfrutes.

Si eres de l@s que prefieren leer, te he preparado un artículo sobre el tema del que hablo en el podcast.

No tienes ganas ni las vas a tener

Siento decirte eso, pero es la triste verdad: si esperas tener ganas locas de escribir tu TFG, ya puedes esperar sentado (o sentada).

Piénsalo bien. Si es la primera vez que te enfrentas a un trabajo de este tipo, no tienes ni idea cómo hay que hacerlo ni por dónde empezar, ¿cómo vas a tener ganas de ponerte con ello?

Y si además tienes hijos, trabajas, ya no vives con tus padres o tienes otras asignaturas a las que debes dedicar tu tiempo, peor me lo pones. Con todo este tinglado no vas a sentirte motivado (o motivada) ni con ganas de escribir un trabajo que nadie te ha explicado cómo hay que hacerlo.

No esperes hasta que te llegue la motivación

Exacto. Lo que no puedes hacer es esperar hasta que te llegue la motivación o hasta que te entren unas ganas locas de escribir porque así no presentas tu TFG en la vida.

La fecha límite de presentación está bien establecida en cualquier guía y no hay más tu tía, tienes que presentar tu trabajo en esta fecha.

Pero cualquier trabajo de fin de grado es un proyecto relativamente grande, que requiere planificación y preparación por tu parte, así que no puedes dejarlo hasta el último momento porque es imposible hacerlo bien de un día para otro.

Si tu plan es esperar a ponerte a trabajar hasta que te llegue la motivación, vas muy mal.

La motivación surge de la acción. Aparece cuando te sientas, incas los codos y te pones a currar con tu TFG. Cuando ves que puedes lograr tu objetivo, eso motiva. Y mucho.

Así que si quieres sentirte motivado (o motivada), cuanto antes pongas manos a la obra, mejor.

Necesitas trabajar en tu TFG cada día. Necesitas escribir cada día.

Pero ¿cómo hacerlo si no tienes ganas (ni las vas a tener)?

Cómo lograr escribir tu TFG cada día (aunque no te apetezca)

Te lo repito: la motivación surge de la acción. Necesitas crear un hábito de escritura de tu TFG. Por suerte es posible lograrlo. Al principio cuesta, pero cada día es más fácil.

A continuación te dejo algunos consejos (todos probados por mí) para lograr escribir tu TFG cada día.

No te saltes la preparación

Aclaremos una cosa muy importante: antes de ponerte a escribir tu TFG, tienes que planificarlo.

Necesitas saber qué tienes que hacer, qué te piden que incluyas en tu TFG, cuál es la estructura que debes seguir, cuál es el tema de tu trabajo, establecer unos objetivos concretos de tu investigación y elegir una metodología.

También tienes que elegir la bibliografía en la que vas a basar la parte teórica de tu trabajo y, por supuesto, leer todos estos materiales.

Y todo esto antes de ponerte a escribir una sola palabra.

Si te saltas la fase de preparación, te va a ser muy difícil escribir nada. Piénsalo bien, ¿cómo quieres ponerte a escribir si no sabes qué tienes que hacer, cuál es el tema de tu TFG, cuáles son los objetivos ni te has leído un solo artículo para la parte teórica? Es imposible (o por lo menos muy poco aconsejable).

Así que primero planifica todo y luego ponte con la escritura. Cuanto más planifiques y más detallada sea la estructura de tu TFG, te será más fácil escribir.

Busca ayuda

Si no tienes ni idea cómo hacer tu TFG y andas más perdido (o perdida) que una cabra en una feria, busca a alguien quien te ayude a aclararte con todo este lío.

Y no me refiero solo a contratar servicios de ayuda con el TFG como los míos (que si te lo puedes permitir, genial porque seguro que irás más deprisa con todo), sino a buscar ayuda en general.

Hoy en día puedes encontrar muchos recursos gratuitos que seguro te serán de ayuda. Busca grupos de Facebook sobre la elaboración del TFG, pregunta a tus compañeros, busca información en Internet o escucha mis podcast.

Si no eres capaz de aclararte solo con la guía del TFG, busca más ayuda.

Divide y vencerás

Como ya te lo he dicho, un TFG es un proyecto relativamente grande. Vamos, que no puedes hacerlo de un día para otro. Requiere preparación y planificación para poder terminarlo a tiempo.

La magnitud de ese proyecto asusta. Sobre todo cuando piensas en todo a la vez: que tienes que pensar el tema, buscar la bibliografía, establecer los objetivos, saber qué metodologías vas a usar, saber citar, no cometer plagio y rellenar 30 páginas (o 15, 20, 4o, las que te pidan).

Todo esto agobia porque encima no ves resultados de inmediato. Estás haciendo mil cosas y al principio parece que no avanzas porque no escribes nada.

Y con todo este agobio y estrés permanente de tener que rellenar no sé cuántas páginas de golpe, ¿cómo vas a tener ganas de escribir?

Mi consejo es: divide el proceso de escritura de todo tu TFG en tareas muy pequeñas. Cuantas más pequeñas, mejor.

El objetivo es dividirlo en tareas que puedas hacer en 15 minutos. No pienses que tienes que escribir todo de golpe de una sentada. Incluso cada apartado puedes dividirlo en muchas tareas.

Por ejemplo, si vas a escribir el apartado de materiales y métodos, puedes dividirlo en cuatro tareas: describir los participantes, las herramientas, el procedimiento y al análisis de datos.

Según vas completando una minitarea, la vas tachando de tu lista. Te aseguro que esto anima y motiva muchísimo. Y, sobre todo, no agobia tanto como pensar que tienes que rellenar 30 páginas.

Engaña a tu cabeza

El objetivo es desarrollar un hábito de escribir tu TFG cada día. Pero con todo el estrés y todo el agobio que te acompañan, no vas a tener ganas de ponerte.

Tu cerebro es muy listo, no va a querer que hagas algo que le produce estrés. Te va a inventar mil excusas para que no te pongas. Dime que no te ha pasado nunca que cuando tenías que ponerte con el TFG, de repente te han surgido mil tareas «superurgentes» como planchar, recoger la ropa del tendedero, doblar los calcetines u ordenar la mesa (porque cómo te vas a poner a escribir con la mesa desordenada, imposible).

Al final te enrollas con chorradas, se te hace tarde y no te pones, pero te lo prometes que al día siguiente te pondrás. Al día siguiente a la hora de hincar los codos, te acuerdas de que debes limpiar la nevera, tarea urgentísima que requiere tu atención ya mismo, y todo el procedimiento se repite.

No hay forma de avanzar.

Por eso necesitas engañar a tu cabeza, para que no le salten las alarmas y te permita ponerte a escribir el dichoso TFG. ¿Cómo? Muy fácil.

Dite a ti mismo (a ti misma) que te vas a poner solo 15 minutos. Ni uno más ni uno menos.

Si los 15 minutos son demasiados para ti y tu cabeza sigue inventándose tareas absurdas, redúcelo todavía más: comprométete a abrir el Word y escribir una frase. Una solo. No hace falta más.

Puedes pensar que es una tontería y que así no vas a avanzar nada porque necesitas escribir 30 páginas y si solo te pones 15 minutos al día o si solo escribes una frase, no acabarás nunca. Te equivocas.

Este truco mata dos pájaros de un tiro.

Primero, combate la excusa de «no tengo tiempo para escribir mi TFG cada día». ¡¿En serio?! ¡¿No tienes 15 minutos?!

Vale, entiendo que hay días que no los tienes, pero no todos los días son así, ¿verdad? Y sé sincero (sincera).

La segunda ventaja es que engañas a tu cabeza, te pones a escribir y desarrollas el hábito.

Tu cerebro te dejará en paz porque con este truco le dices: «Tú tranqui. Si solo son 15 minutos (o solo voy a escribir una frase). No te agobies porque si después de los 15 minutos o después de haber escrito la frase no tengo ganas de seguir, lo dejo».

Y es así. Si de verdad no tienes ganas de seguir, lo puedes dejar y ver Juego de tronos, doblar los calcetines o mirar el techo. Habrá días que harás eso.

Pero ¿sabes qué? Serán los que menos. Te aseguro que la mayoría de las veces cuando te pongas, al final te tirarás más tiempo y harás más de lo que pensabas.

Lo más difícil es ponerte. Ponerte delante del ordenador es el mayor reto. Con este truco conseguirás arrancar y ya verás como al final tendrás el hábito de escribir tu TFG cada día.

Dale la vuelta a la tortilla

Apuesto lo que quieras a que cuando piensas en tu TFG, te da pánico. Estás que te tiras de los pelos y andas muy perdido (o perdida). Sientes como si esto fuera una tortura.

Pensando en tu TFG como si fuera una penitencia, ¿cómo narices te van a entrar ganas de ponerte a escribirlo cada día?

¿Y si le dieras la vuelta a lo que piensas?

¿Y si, en vez de agobiarte con el TFG, pensaras en lo que te espera una vez que lo apruebes?

A lo mejor te hace falta el título para conseguir el trabajo con el que sueñas. O una vez aprobado todo, vas a pasar un verano estupendo con tus amigos. O con tu familia.

Piensa en esa sensación que vas a tener cuando lo consigas, cuando por fin apruebes tu TFG. En esa libertad.

Si, en vez de sufrir cada día con la elaboración del dichoso trabajo, te enfocas en lo positivo, en lo que vas a hacer una vez que lo apruebes, te aseguro que tendrás más ganas de ponerte y escribir cada día.

No te cargues con más objetivos

Si este año te toca hacer el TFG, no te cargues con más objetivos tipo operación bikini, ir al gimnasio todos los días y dejar de comer la comida basura.

No digo que tener unos hábitos saludables no sea importante, pero ¿de verdad necesitas hacerlo justo ahora? ¿No crees que con el TFG ya tienes bastante?

A ver, si tu médico te dice que o haces deporte y adelgazas, o enfermas o te mueres, pues qué quieres que te diga, no lo aplaces. Pero si tu vida o tu salud no dependen de ello, ocúpate de mejorar tus hábitos más adelante, cuando ya hayas entregado tu TFG.

Mientras tanto céntrate en un solo objetivo y no te disperses con más cosas. Mentén el foco en lo que importa ahora, que es escribir tu TFG y presentarlo en las fechas indicadas.

Descansa

Escribir tu TFG no tiene por qué ser una penitencia acompañada por el sonido del llano y el rechinar de dientes. No se trata de desfallecer en el proceso.

Parece que hoy en día todo el mundo compite por estar más agobiado, hacer más tareas y dormir menos.

Pero yo pienso que por estar mil noches en vela no vas a tener más éxito ni vas a ser más productivo (o productiva).

Es más bien todo lo contrario. Si no descansas, te agotarás, te desanimarás y no terminarás tu TFG a tiempo porque tu cabeza va a petar y vas a mandarlo todo a la porra.

Métetelo en la cabeza desde ya: necesitas descansar.

Si te relaja hacer deporte, ve al gimnasio, a nadar, a correr o pasea por el parque. Si te gusta leer, pasa un rato leyendo. Disfruta de tu tiempo libre.

Así recargarás las pilas y tendrás más fuerza y ánimo para seguir trabajando en tu TFG.

Por supuesto no me refiero a que te tires toda la noche viendo Juego de tronos o yendo de borrachera con tus amigos porque al día siguiente andarás por casa como un zombie y tampoco te pondrás con el trabajo.

Elije una forma sana de descansar, pero, en serio, piensa que descansar no es una opción. Es una necesidad.


Como siempre, espero que te haya gustado y que te haya parecido útil. Si es así, compártelo con tus compañer@s para que también puedan escribir su TFG sin agobios.

Y mil gracias a tod@s por vuestras valoraciones y comentarios en iVoox, 5 estrellas en iTunes, por escribirme y por estar allí al otro lado de la pantalla, porque sin vosotr@s esto no tendría sentido.

Nos escuchamos el próximo lunes. Esta vez hablaremos sobre cómo citar en formato APA. ¡Hasta el lunes y que tengáis muy buena semana!

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